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Los drivers de cabeza cuadrada

Nike y Callaway fueron los primeros en lanzar nuevos modelos de drivers con la forma de la cabeza cuadrada y ya están incorporándose a esta tendencia el resto de los fabricantes. Según indican estos fabricantes, con esta forma han conseguido aumentar el Momento de Inercia (MOI) y en consecuencia producen palos en los que los golpes salen más rectos.
Los fabricantes tratan de lanzar al mercado nuevos productos que les distingan de la competencia y la forma de hacerlo es crear productos que se acerquen más y más a los límites permitidos por los comités reguladores del golf, en la confianza de que estando tan cerca del máximo permitido impresionarán a los golfistas, que se lanzarán a comprar sus palos.

Ahora que ya se están produciendo drivers de 460 cc que están muy cercanos a límite permitido, un factor que dejaba un margen de trabajo era el MOI. La mejor forma de incrementarlo es alejar la masa del palo lo máximo posible de su centro de gravedad, de forma que se minimice la tendencia del palo a hacer un giro de la cara en los golpes descentrados en el momento del impacto.

La USGA ha limitado el MOI en el eje vertical, y también establece un tamaño máximo en las cabezas en volumen y en medida. Estos límites forman casi un cuadrado. Así, la mejor forma de acercarse al límite establecido para el MOI es aproximarse los más posible a las esquinas de ese cuadrado. Así surgen los drivers de cabeza cuadrada.

Pero ¿cuál es la incidencia real de éste cambio?.

Cuando el tamaño de las cabezas de los drivers pasó de 400cc a 460cc, el MOI pasó de 2,00 gr/cm2 a 4,00 gr/cm2. Ese fue un cambio importante que mejoró sensiblemente el grado de perdón de los palos. Los nuevos drivers tienen un MOI de 5,50 gr/cm2 pero la diferencia en rendimiento al usarlos es mucho menos significativa que en el cambio anterior.

En el paso de 400 a 460cc los fabricantes emplearon principalmente el titanio que permitía hacer una cabeza mayor sin aumentar su peso al hacer las paredes más delgadas. Tanto es así que varios de los modelos que se fabricaron incumplían con su efecto muelle o trampolín la medida del Coeficiente de Restitución COR (la cara se retrae en el momento del impacto con la bola y al volver a su forma normal empuja a la bola dándole más fuerza de la producida por el propio swing).

El COR provocaba golpes que lograban una mayor distancia. El MOI provoca que los golpes descentrados sigan saliendo rectos.

 

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